
Las personas que me conocen y que han realizado algún curso conmigo, saben que me preocupa que en nuestra sociedad, las personas “que se portan bien” no obtienen apenas refuerzo. Las noticias están llenas de malhechores a los que se les concede notoriedad y no quince minutos de gloria, sino horas y horas, mientras que las buenas noticias nunca tienen cabida en los informativos.
En el mundo de la educación ocurre algo similar: los educadores que realizan su trabajo de forma excelente, los niños que se esfuerzan, que consiguen los objetivos, no reciben el refuerzo que merecen. Y no me refiero a incentivos económicos o similares. Otro tanto sucede con los padres y madres que cada día educan a sus hijos convenientemente.
LA GRAN MAYORÍA EDUCA BIEN
Hoy quiero rendir mi particular homenaje a esos cientos y miles de familias que educan razonablemente bien y que constituyen la gran mayoría de la sociedad.
En el contexto en el que me muevo, mi colegio, la localidad en la que resido, los colegios en los que he trabajado, los lugares en que los que he impartido cursos y charlas, cuando viajo… la gran mayoría de las familias educan bien a sus hijos. Si no fuera así, nuestra sociedad sería un auténtico caos.
LA ACTITUD MARCA LA DIFERENCIA
Sus hijos no son perfectos, ni los primeros de la clase, ni los más guapos ni los más listos… No se trata de esas cuestiones. Son padres también imperfectos, que cometen errores, que prueban, que ensayan… La diferencia está en la actitud. Y estas son algunas de las notas que marcan esa actitud:
1. Los hijos son el centro de preocupación
Piensan en sus hijos, son el centro de su preocupación, piensan en cómo educarles, en cómo hacerlo bien y en cómo hacerles mejores personas.
2. Les dedican tiempo
Les dedican tiempo, tiempo de calidad, y también en cantidad. Juegan con ellos, los lleva o los traen del cole, del parque, de sus actividades, siempre que tienen ocasión. Sus hijos nunca perciben que estorban a sus padres y que en cuanto hay ocasión “los empaquetan”. Los padres no les dedican solo el tiempo que les sobra… Sus hijos están realmente en el punto más alto de las prioridades.
3. Son incondicionales
Quieren incondicionalmente a sus hijos. Los aceptan como son, y no pretenden ni les preocupa ser más que los de su vecino. Sus hijos también perciben esa aceptación y no se sienten como “caballos de carrera” en una competición en la que lo importante es el ego de sus padres.
4. Exigentes
Son exigentes, no por competitividad, ya lo he indicado, sino porquecreen que sus hijos puede mejorar. Por eso les corrigen, les elogian, les enseñan, les explican.
5. Educan en valores
Los padres y madres que educan bien les inculcan valores, valores queellos mismos viven y practican con el ejemplo.
6. Con dudas y deseo de aprender
Son padres que no se consideran más listos que nadie y que todo lo saben. Por eso, no tienen inconveniente en pedir consejo, en dudar, en colaborar con los educadores de sus hijos, en leer y preguntar.
7. Y además
La lista podría ser mucho más amplia, pero termino con una característica que los define también. Los padres y madres que educan bien, saben disfrutar de sus hijos y hacen que sus hijos disfruten también de sus padres.
Me encantaría escribir el nombre de tantos y tantos padres y madres que me vienen a la mente cuando escribo esta entrada, pero sería imposible terminar la lista e injusto olvidarme de una sola familia.
Seguro que tú también conoces a padres y madres que educan bien.¿Me cuentas lo que hacen?

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